Este canto lo publicó un amigo mío ayer en Facebook y enseguida lo publiqué en esta red social, pero lo cierto es que todo el día me ha hecho reflexionar. Y es que alguien lo vió en los burdeles sucios de Manila y entre las mexicanas del desierto y donde estaba el sicario.
Está cantado por un cantante secular no cristiano, que dice tener un background religioso católico de cuando era pequeño pero que ahora afirma que no cree en Dios aunque reflexiona acerca de Dios. Podrá parecer algo muy socialista y revolucionario con un cariz de teología de la liberación y muchos, sobre todos los venezolanos, saben que no tengo esa tendencia.
Me parece que tiene un toque de canto profético y me preguntarás por qué digo esto si lo canta alguien que dice no creer en Dios.
Mi reflexión es que aquí se cumple que “si los profetas callan hasta la piedras (en este caso corazones endurecidos) hablarán”.
Me siento interpelado porque creo que a veces como iglesia hoy callamos y vivimos quizás en una fiesta de prosperidad de
entretenimiento y encerrados en nuestro club religioso.
Pero Dios en su misericordia sigue hablando al mundo aun usando piedras por lo que es una señal que Él si VELA por nosotros.
Hace mucho tiempo que no escribo en este blog y quiero disculparme a los seguidores del mismo, pero el trabajo en entreCristianos ha sido tan intenso en los últimos meses que no me ha quedado tiempo para ello.
Hoy sin embargo quiero volver a la faena y como estamos en diciembre, mi meditación se centra en el misterio de la Encarnación.
La navidad no es más que el advenimiento de Jesús a la tierra para acercarse a la humanidad y lograr que por medio de Él podamos volver a tener una relación con el Padre.
Juan en su evangelio dice que “El Verbo (Jesús) se hizo carne y habitó entre nosotros”. Siempre que llegan estas fechas medito y reflexiono en este versículo, tratando de entender en mi pensamiento limitado la grandeza y lo infinito de la venida del Mesías a la tierra.
Eugene Peterson en su biblia parafraseada al lenguaje actual (en inglés) dice “el Verbo se hizo carne y se mudó al vecindario”. Me parece que estas palabras reflejan la realidad del misterio de la Encarnación.
Tendemos a sobre espiritualizar las cosas, pero Dios es sencillo y en sencillez se expresa. Jesús siendo Dios se despojo de su majestad y se volvió uno como nosotros. Nació en un establo para compartir con nosotros nuestra debilidades, vivió en lo que fuera el vecindario o el barrio de su época, compartiendo la realidad social de esas personas.
Esto me lleva a reflexionar que como cristianos debemos adentrarnos en ese misterio y no vivir encerrados en las paredes de nuestros templos y volvernos ser solidarios con el contexto social en que vivimos.
Existe mucho quebrantamiento a nuestro alrededor y aún en nuestras vidas, pero a Jesús no le dió asco nuestra humanidad tampoco nuestro quebrantamiento. Sin embargo como cristianos tendemos a creernos la “ultima coca-cola del desierto” y tendemos a la discriminación de quienes no son como nosotros.
Oro porque en esta Navidad el Señor no ilumine y nos de la capacidad de ser la luz que alumbre nuestro vecindario durante el próximo 2010.
entreCristianos con nuevas cosas que se están preparando para el 2009 me han hecho detener este blog.
En esta oportunidad quiero ya he compartido pero que ahora resurge después de un comentario hecho a raíz de la oración de Rick Warren en la toma de posesión de Obama me ha hecho meditar más en este tema y profundizar un poco más en lo que he expuesto. Más